¡Adiós, Centroamérica!

183 días en cifras – un repaso de nuestro viaje por la mitad geográfica

868 días de viaje llevamos ya cuando dejamos atrás América Central. En Colombia, envíamos el coche por contenedor al puerto de Colón, justo al inicio del Canal de Panamá en el mar del Caribe. Allí pudimos recoger el Land Cruiser el 8 de agosto de 2025. El 3 de febrero de 2026 cruzamos la frontera de Belice a México y, con ello, dejamos atrás Centroamérica.

Por eso, toca hacer balance de nuevo.

Hemos vuelto a recorrer muchos kilómetros, pero como la región es bastante pequeña, no son ni de lejos tantos como en Sudamérica: solo 7608 kilómetros.

¿Qué tan lejos?

En total, recorrimos 7608 kilómetros en 183 días. Desde Colón, en Panamá, hasta Orange Walk, en Belice. Esto supone una media de 107 kilómetros por día en carretera. Nuestra etapa más larga en un mismo día fue de 306 kilómetros, de Cóbano a Liberia en Costa Rica,para encontrarnos con la sobrina de Miguel.

Pero al igual que en Sudamérica y, a pesar de que las carreteras en general están en mejor estado, unos pocos kilómetros siguen significando muchas horas de viaje.

En Costa Rica es donde más tiempo nos quedamos, más que nada porque estuvimos visitando la familia. Recorrimos nada menos que 2856 kilómetros en el diminuto país que es Costa Rica y nos lo conocemos bastante bien. En segundo lugar está Panamá, con 1218 kilómetros, seguida de Guatemala, con 925 km. Allí también estuvimos un tiempo en el taller. El coche ya ha alcanzado los 200 000 kilómetros y necesitaba una revisión general. Durante ese tiempo, recorrimos el lago de Atitlán en coche de alquiler con el hermano de Miguel y su novia.

En Guatemala, en realidad, recorrimos unos cien kilómetros más, pero como en las estadísticas siempre sumamos los kilómetros del día del paso de la frontera al país de destino, parece que hemos recorrido muchos más en Belice de los reales.

¿Cuántos litros?

Hemos gastado 1175 litros de diésel y hemos repostado 18 veces durante este tiempo, con una media de 65 litros por repostaje. El consumo se ha estabilizado en 15,2 litros cada 100 kilómetros y ha aumentado casi un litro en comparación con Sudamérica. Probablemente se deba a que los trayectos son más cortos, ya que en esos casos el Land Cruiser consume aún más. O a que hemos utilizado el motor más a menudo como generador. Ha llovido mucho y teníamos que recargar las baterías porque los paneles solares no daban.

En total, nos ha costado 1004 euros, lo que supone una media de 85 céntimos por litro, exactamente lo mismo que en Sudamérica. Aquí, en Norteamérica, por desgracia es bastante más caro, pero ya hablaremos de ello cuando estemos de camino a Europa. Donde más barato nos salió repostar fue en Panamá, con apenas 75 céntimos por litro. El más caro fue Nicaragua, con 1,07 euros por litro. En Belice sabíamos que el precio iba a ser muy alto, por lo que repostamos tanto en Guatemala que ya no tuvimos que hacerlo allí. [Según la tasa de cambio CHF-EUR del 19.03.2026].

A diferencia de Sudamérica, en América Central nunca tuvimos problemas para encontrar diésel. Incluso en regiones remotas hay gasolineras con bastante frecuencia. Por eso apenas utilizamos el depósito adicional.

¿Qué más?

Hemos recopilado datos durante todo el viaje. Cada vez que repostábamos, teníamos que convertir el precio a francos y, a menudo, también de galones a litros. Cada noche poníamos a cero el cuentakilómetros y anotábamos el punto de partida y el de llegada, así como la distancia recorrida. El resultado son las cifras que presentamos aquí.

El resumen muestra una vez más todo lo que hemos vivido en estos 183 días. Empezamos en el Waldorf Astoria de Panamá (gracias a nuestra compi con la que compartimos el contenedor) y nos quedamos una semana más de lo previsto en Belice, ya que los lugareños nos invitaron a comer, beber y dar un que otro paseo en barco.

En Belice confiamos tanto en los lugareños que nos quedamos atascados en el barro y no pudimos salir por nuestra cuenta. Fue la primera vez que alguien nos tuvo que sacar a nosotros y casi nos dejan sin parachoques trasero. En Costa Rica le ayudamos a uno a salir de un apuro con el coche y además, Miguel atrapó a un ternero que se había escapado de un remolque accidentado. Por lo demás, no pasó gran cosa.

Apenas hubo controles y nunca tuvimos problemas al cruzar la frontera. Incluso nos permitieron quedarnos los alimentos y el alcohol (frontera de Guatemala a Belice) de un país a otro.

Eso sí, en Centroamérica toca pagar en cada frontera; en la mayoría de los casos, menos de 10 dólares. Y también hay que pagar por el permiso temporal del coche y por el seguro de responsabilidad civil para cada país. Algo nuevo para nosotros.

Por supuesto, también cuidamos y mimamos al Land Cruiser: En Panamá se le puso un nuevo sellado al techo, en Costa Rica instalamos una hoja de resorte adicional, en Nicaragua hubo que volver a sellar el tubo de escape y en Guatemala tocaba una revisión general. Justo antes de cruzar la frontera de El Salvador a Guatemala, alcanzamos 200 000 kilómetros.

También hubo nuevas visitas al hospital. En Nicaragua fuimos a urgencias; no tardaron ni siquiera 10 minutos. ¿Diagnóstico? Demasiás gases en el intestino. ¿Tratamiento? Medicamentos durante una semana. Como no mejoraba, Cora volvió a ir a una clínica en Antigua, Guatemala, para que la revisaran. Conclusión: no es nada grave, la causa sigue desconocida.

A Miguel también le tocó ir una vez a urgencias por una fuerte gripe y una baja saturación de oxígeno, Cora le obligó a ir al médico. Además, tuvimos citas cotidianas con el dentista, una de esas citas que son parte de una vida normal.

Una pregunta recurrente es si hemos tenido muchos controles policiales y cómo va la corrupción. Pues hasta ahora nos hemos librado. Mientras que en Sudamérica tuvimos varios controles policiales, aunque ningún intento de soborno, en Centroamérica no hemos tenido ni un control, salvo lo normal en las fronteras.

Hemos visitado los siete países de Centroamérica, al menos los de la parte continental – ya para el Caribe necesitaríamos un barco. En cada uno de ellos aún quedarían muchos rincones por descubrir; pero no se puede hacer todo.

Ahora ha llegado el momento de descubrir América del Norte. Allí nos esperan de nuevo carreteras rectas e infinitas, y tendremos que volver a decidir constantemente qué queremos ver y qué nos da tiempo a ver.

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