La foto perfecta: ¿suerte o pagada?

La serpiente se coloca perfectamente alrededor de la rama. Otra serpiente se ha colocado sobre una hoja verde al fondo el volcán Arenal. Increíble, qué suerte; no?

Ya nos hemos preguntado a menudo cómo puede ser que los animales salgan posando tan bien en las fotos -animales salvajes, que no se olvide.

¿La respuesta? Es desilusionante. Alguien ha colocado al animal así.

Los métodos que se esconden tras las fotos

Tres meses buscando la serpiente hasta que la suerte nos acompañó.

Esta práctica es ampliamente utilizada con los reptiles especialmente. Hay fotógrafos (también científicos) que atrapan los animales para poder fotografiarlos con mejores condiciones de luz o desde ángulos específicos. Hay otros que simplemente posicionan al animal para tenerlo en la “posición correcta”. Según el objetivo (para fotos académicas), hay un interés justificado.

En el caso de animales de sangre fía existen métodos cuestionables: si están muy fríos apenas se mueven. También se comenta de animales a los que se les sujetan las extremidades con hilos. Existe una imagen famosa de una rana sentada en un escarabajo que probablemente haya sido manipulada ya que las dos especies están activas en diferentes momentos del día.

La realidad de la fotografía de animales salvajes

La fotografía de animales salvajes no es una afición cómoda. Se pasan horas buscando y esperando, da igual el tiempo, haga calor, mucha humedad, llueve o nieve. Y, sobre todo, precisa de mucha suerte.

Además, cuando se ve un animal (o se encuentra) hay que ser rápido y dominar la técnica. La mayoría de las fotos no sirven; solo unas pocas tras retocarlas (luz y colores, nada de Photoshop) puede salir una imagen única.

Todo preparado para el turista

Buscando al águila harpía nos ayudó un viejito a encontrar el camino; pero no vimos nada durante las seis horas en la selva.
A Miguel le toca abrir camino para que podamos llegar a una reserva privada.

Colocar a un jaguar salvaje en la posición correcta es bastante difícil, o más bien imposible. Pero para garantizar que se vean hay operadores que saben ayudarse. Hay muchos más comederos de los que uno imagina.

A nosotros también nos han ofrecido ya “garantías” para ver un ocelote “salvaje”. O nos han llevado a comederos para tapires. O sabemos de un cocodrilo del Orinoco que alimentan periódicamente para que no se vaya de la reserva natural donde lo matarían.

Hay que mencionar que hay comederos para pájaros en casi todos los lados, normalmente les ponen plátanos y agua azucarada.

Mientras los operadores puedan garantizar que se vean los animales, tienen garantizado el ingreso. Eso lleva a expectativas peligrosas. Los turistas quieren hacer sus fotos con “animales salvajes”. En Costa Rica la práctica llego a tal extremo que bajaban a los osos perezosos de los árboles para que el turista pudiese hacerse un selfi. El gobierno lanzó una campaña de concienciación en 2019, puede que haya servido, nosotros al menos no hemos vivido nada del estilo, aunque sí que hemos leído comentarios que lo denuncian.

En el caso de las serpientes sí que hemos visto prácticas negativas.

El negocio con la naturaleza «perfecta»

Una práctica muy negativa, la hemos visto en Costa Rica: un fotógrafo nos comentó que hay operadores que llevan a las serpientes en cajas para colocarlas en el lugar ideal. En Facebook también hemos leído un post justo acerca de eso.

¿Y por qué? Solo para que los turistas puedan hacer la foto perfecta. Caminar toda la noche a través de la selva, sin garantías de encontrar algo, sería demasiado agotador; además, por la noche no se ve el volcán.

Buscando los jaguares con 40°C en la sombra incluso la cámara se sobrecalienta.

Desafortunadamente es una práctica bastante extendida y si países como Costa Rica lo hacen, un país que se enorgullece de sus proyectos y leyes de conservación, ¿qué se puede esperar de un país que no se interesa por esos días?

La belleza precisa tiempo

Frustra ver que los turistas pagan por esa realidad falsa. No lo entendemos. Hemos pasado días buscando sin encontrar nada. Hay tantos animales que nos hubiese gustado ver, pero incluso en lugares con gran densidad nunca está garantizado que se vean en libertad.

Vosotros solo veis las bonitas fotos de Miguel, no veis las horas y días de trabajo que esconden. Van siendo muchas fotos, solo porque llevamos mucho tiempo viajando. Esperar hacer tales fotos sin ayuda en tan solo dos semanas de vacaciones simplemente no es realista.

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