Entrar de lleno en un mundo de aves – nuestra parada en Mindo
Uno, dos… y hasta tres se acercan y se posan en la mano para beber un poco de agua con azúcar. El peso apenas se nota y las pequeñas garras hacen cosquillas en los dedos. De repente, llega un colibrí un poco más grande y aparta a los otros.
Mindo nos ha entregado un mundo lleno de colibríes. Colibríes de todos los colores y tamaños zumban por los bosques y dejándose admirar. Estiman que hay unas 130 especies diferentes de colibríes en Ecuador y unas 320 en todo el mundo, y en Mindo se pueden ver hasta 40 especies.
Americanos de pleno derecho

Los colibríes son nativos del continente americano y se encuentran desde el sur de Alaska hasta Tierra de Fuego. En los Andes, en zonas desérticas y, por supuesto, en zonas selváticas como Mindo. Pero la mayoría de las especies vive alrededor del ecuador.
Se alimentan del néctar de las flores y del agua con azúcar que colocan en los innumerables bebederos. Este azúcar no es perjudicial para los colibríes porque viven en libertad y pueden decidir por sí mismos qué necesitan comer. Prefieren las flores rojas y naranjas, por eso los bebederos o las tapas que se ven suelen ser rojas.
Donde nosotros estábamos, nos dejaban rellenar la tapa cuánto quisiésemos, luego extendías la mano, te quedabas quieto y esperabas. En algún momento, había un colibrí que se atrevía a ser el primero. El pajarito inspeccionaba el recipiente y luego sacaba la lengua para beberse el néctar. El néctar va directamente al intestino delgado para poder aprovechar la energía enseguida.
Azúcar, insectos y alcohol


Esto se debe a que su rápido metabolismo requiere mucha energía. A lo largo del día además comen muchos insectos pequeños y arañas para obtener la cantidad de proteína necesaria. A veces también consumen algo de alcohol, que se produce durante la fermentación de las flores, pero nunca más del 1,5%. Al final del día, se han comido aproximadamente el doble de su peso corporal en alimento.
El elevado consumo de energía se debe al tipo de vuelo. Cuando se quedan estacionarios en el aire, baten las alas hasta 70 veces por segundo, dependiendo de la especie. Sus alas son muy flexibles, lo que les permite realizar todo tipo de trucos de vuelo: quedarse estacionarios, volar hacia los lados e incluso marcha atrás. Sin embargo, lo más impresionante es la aceleración y velocidad que alcanzan.
La calma en la velocidad
En relación con el tamaño, son de los vertebrados más rápidos del mundo, ya que pueden volar a más de 50 kilómetros por hora. A veces pasaban como un rayo junto a nosotros, a veces muy cerca de nuestras cabezas. Estos pájaros pequeños, coloridos y ágiles son bien territoriales y se persiguen por el aire para espantar al intruso.

Otro aspecto interesante es el gran tamaño del corazón. El músculo late entre 500 y 1.200 veces por minuto y la frecuencia respiratoria es también de entre 250 y 500 respiraciones por minuto. Cuando se posaban en las manos, sentías los latidos del corazón. Una sensación muy especial y en cierto modo tranquilizadora a pesar de la velocidad. Por la noche entran en un estado de letargo, el torpor, en el que reducen el ritmo cardíaco a 50 latidos por minuto para ahorrar energía.
¿Plumas estructurales?

Además de los diferentes tamaños y formas que tienen, también es espectacular la variedad cromática de las plumas. El plumaje es iridescente y cambia de color según el ángulo. Esto se debe a que las plumas de los colibríes son estructurales y el color no depende de pigmentos. Como resultado, la luz rebota de forma diferente y se ven distintos colores desde distintos ángulos. En cualquier caso, fue alucinante ir descubriendo colores.
Ah, sí, y los colibríes también vuelan cuando llueve, pueden sacudirse las gotas. Sentados en una rama, sin embargo, se colocan estratégicamente bajo la lluvia para ducharse. ¡Muy gracioso!
Y algo más acerca de los colibríes en Mindo
Las especies que vimos en Mindo eran todas impresionantes. Y ahora, investigando un poco más, me parece incluso más impresionante de lo que son capaces estos pequeños animales. No podemos nombrar todas las especies aquí, pero algunas sí que destacaron un poco más.
La sílfide de cola violeta con una cola larga y violeta como dice el nombre que se divide en dos. Solo los machos la tienen, pero es espectacular ver como la mueven y hacen vibrar.
El colibrí sietecolores mide sólo 7,5 cm de largo, con un pico de apenas 1,5 cm.


Los diferentes picos de los colibríes también alucinan. A lo largo de los siglos, la evolución ha hecho que cada ave se especialice en un tipo de flor muy concreto. Hay picos largos, como el del colibrí picoespada, picos curvados hacia abajo, como el Ermitaño de Yaruqi, o picos muy cortos, como el del colibrí de Mitchell, que mide como máximo 18 mm de largo con un tamaño del pajarito de 11 cm.
El colibrí picoespada tiene el pico más largo de la especie, que alcanza unos 17 a 22 cm, mientras que el pico en sí mide de 9 a 11 cm. Es, por tanto, más largo que el cuerpo.
Además de los colibríes, en Mindo se pueden observar muchas otras aves. Tucanes, tucanetes, quetzales y muchos, muchos más que ni siquiera merece la pena empezar a enumerar aquí. En definitiva, disfrutamos tanto que nos quedamos en la región una semana entera.
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